Historia

Aún hoy permanecen en la memoria de los más ancianos del lugar vestigios entrañables de aquellos años treinta del pasado siglo cuando Corralejo era apenas un puñado de casas agolpadas cerca del muelle y los pocos vecinos de la zona compartían toda suerte de felicidades y desdichas en la taberna del Tío Bernabé. 

A ritmo de folías, isas y polcas, la dura vida ligada al mar, adquiría otro color al abrigo de aquel personaje carismático, afable y ducho en el arte de la palabra. Sus fuegos alimentaron estómagos y almas sedientas de alegría también durante la guerra civil y la posguerra. 

A principios de los años 70, una vez fallecido el emblemático majorero, la casa terrera pasó a ser propiedad del doctor Walter Kaus. 

El austríaco supo captar la magia del lugar y la esencia de las gentes de Corralejo en las entrañas de sus pareces. Por eso, pasados los años, no dudó en traspasar esta construcción típica majorera a la familia del Tío Bernabé.

Desde entonces, Pepe y su amada Pino, se han afanado en modernizar las instalaciones sin perder un ápice de aquel sabor de antaño que logran avivar cada día en sus fogones. 

En la actualidad este Mesón Canario se ha convertido en referente de la gastronomía tradicional majorera. El mimo de los pucheros dispuestos a la antigua usanza, el cabrito dorado en la brasa a fuego lento o el queso de la tierra se combinan en perfecta armonía con una selecta carta de vinos españoles que descansan en la preciada bodega. Ricos y entrañables sabores y olores danzan al son que marca la huella inconfundible del Tío Bernabé.